Matemáticas al inicio de cada ciclo escolar - Por: Jorge Alfonso Sierra Q. *

Al inicio de cada ciclo escolar, existe una pregunta que, en esencia, consciente o inconscientemente, cada docente de matemáticas se hace, con respectos a sus nuevos alumnos:
¿Cuáles temas, conceptos o procedimientos matemáticos necesitan traer ellos ya consolidados para que los aprendizajes que les voy a transmitir puedan comprenderse, conservarse y transferirse?
Un altísimo porcentaje de los alumnos no los traen, solidificándose lo que se conoce como “Rezago matemático”, ruta segura para la reprobación de esta materia.
Ahora, si no los traen, ¿qué puede hacer el docente para reconstruir en sus educandos esas operaciones base sin las cuales es imposible entender los nuevos temas y procedimientos?
Este es el punto central de la discusión.
Normalmente la injusticia apunta hacia el docente, blanco seguro e indefenso a quien se le puede hacer culpable sin remordimiento alguno. Y se auto absuelven de plano a:
El gobierno, la escuela y los padres de familia, que no hallan cómo evadir su involucramiento en el problema. El gobierno, que de esa manera escuda sus graves faltas al momento de diseñar currículos y formas idóneas de que se cumplan con el alumnado.
La escuela, que cree que rellenando planillas de cumplimiento de normas cumple con su labor.
Los padres de familia convencidos que con asistir a las juntas y exigirle al docente, todo se soluciona.
Pero honesta y sinceramente, ¿puede, no digamos un docente, un ser humano, hacer frente a 35 o 40 alumnos, y él solo, regularizar a más del 70% de ellos que carecen de las bases y conocimientos procedimentales matemáticos básicos para entender los nuevos temas y algoritmos que debe enseñarles y a la vez, cumplir con un currículo y un plan de estudios que se le asigna en un periodo determinado de días y horas?
Científicamente es imposible. Pedagógicamente, aparte de improcedente e inoportuno, es insostenible.
Para no pecar de exponer ideas imperativas ni tampoco de no plantear soluciones, digamos que esto se solucionaría:
1.- Cerciorándonos de que cada salón de clases no tenga mas de 15 estudiantes. Y si los tiene, que entonces existan dos profesores en cada aula, el principal y su asistente, quienes se apoyen mutuamente.
2.- Que, desde los primeros años de estudio, principalmente desde 3 de primaria, el o los docentes, se vayan asegurando de que no pueden pasar de un tema matemático a otro si uno solo de sus estudiantes no lo tiene asentado de manera categórica y con posibilidades de transferirlo a situaciones cotidianas.
3.- Y si existen estudiantes que no asimilaron el tema, de manera inmediata, ponerlos en clases extra, por la misma escuela, pero no por el mismo docente, para que lo logren. Debe ser un docente extra. Y el padre o la madre deben apoyar estas.
4.- Que el gobierno quite las sanciones o cargos punitivos contra el docente porque “ninguno de sus estudiantes puede reprobar matemáticas” so pena de ser sancionado o separado de sus labores.
5.- Que no se pase de un grado a otro a un estudiante sin haber aprobado de manera suficiente, el currículo matemático que vio en el año escolar precedente.
6.- Las neurociencias educativas y no pocos métodos y modelos pedagógicos, nos prueban que no existen alumnos “que no aprenden”, por lo que tampoco se repruebe a un alumno y se le prive de pasar a su siguiente grado escolar sin haber asimilado lo que se le enseña.
Aplicar todos o al menos algunos puntos clave aquí expuestos ¿es un sueño guajiro? ¿un imposible por factores presupuestales? ¿Algo que solo se adaptaría en un mundo raro, de esos que solo en canciones existe?
Entonces probemos: ¿Y si cambiamos las ecuaciones y en vez de hablar de gobiernos, escuelas, profesores y estudiantes, debatimos mejor sobre los sueldos, prebendas y presupuestos de los políticos, magistrados y altos funcionarios del Estado que se asignan en un año?
*Doctorante en Pedagogía. Máster en Neuropedagogía Aplicada. Creador y Codesarrollador del Modelo Afectivo-Emociona-Cognitivo Neuromatemáticas JASQ.


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